Biorresonancia: su aplicación en niños

Con las técnicas de Biorresonancia cuántica se puede tratar con éxito alteraciones propias de los niños tales como la dislexia, disfonía, hiperactividad, déficit de atención, dificultad al memorizar, problemas con el aprendizaje de lenguas, matemáticas e  incluso el mal comportamiento.

Existen 3 alteraciones básicas que a veces se confunden y diagnostican de forma errónea: el déficit de atención, la hiperactividad e impulsividad.
Si el maestro dice que el niño es hiperactivo porque está en las nubes o cuando explica la lección no se entera, en realidad se trata de un déficit de atención. Hay niños que son impulsivos, que a la primera ya han hecho algo por adelantado que diga el profesor, pero no de una manera correcta. A este niño le etiquetan y le envían al psicólogo del colegio. No siempre que hay una hiperactividad externa es una enfermedad. Nos hay vinculación entre la hiperactividad  y el déficit de atención, sino que a veces,el niño no puede prestar suficiente atención y al no hacerlo empieza a moverse y se pone nervioso. En la escuela se le cataloga como hiperactivo, pero no es fácil determinar qué es lo que le pasa a cada niño.


Gracias a la biorresonancia se puede diagnosticar cualquier alteración, y diferenciar si realmente hay hiperactividad, impulsividad o déficit de atención, tres parámetros complejos, que si están mal etiquetados, provocarían que los tutores tomen medidas de actuación incorrectas. La biorresonancia realiza una lectura frecuencial de los parámetros bioeléctricos del organismo,  que da información sobre qué tipo de alteración se trata; aunque en algunos casos se puede encontrar con 2 o 3  alteraciones de forma simultánea. Al mismo tiempo que se realiza la lectura, se proporciona los parámetros del resto del organismo a nivel psíquico, físico y emocional, para que el terapeuta especialista en biorresonancia, pueda hacer una valoración de cómo está ese niño y si tiene algún tipo de déficit, como por ejemplo nutricional, vitamínico, mineral, oligoelementos, etc, pudiendo de esta manera el terapeuta hacer un pre-diagnóstico diferencial.

Luego de hallar la patología,se debe realizar una inversión de la frecuencia alterada,de modo de lograr un equilibrio de la misma, en definitiva efectuando la terapia.
En este caso el propio crecimiento de los niños ayuda a las correcciones de la terapia.  Debido a que los niños van día a día creciendo, madurando a nivel físico, emocional y psíquico.  De esta manera el tratamiento es muy gratificante, ya que las correcciones que se les van haciendo a estos niños, van paralelas a su crecimiento, lo cual quiere decir que se solucionan todas las alteraciones mencionadas prácticamente en un 100%.

Hay que mencionar especialmente que estas alteraciones pueden estar relacionadas con factores ambientales y sociofamiliares. La biorresonancia actúa limando el dolor que crea en la sensibilidad del afectado. Con la biorresonancia se trata la parte psicológica, física y emocional.

Otro de los motivos por los que un niño sufre alteraciones en su comportamiento es una baja del sistema inmune, cuando los niños no son fuertes. Una de las razones por las que tienen bajo el sistema inmune puede ser el hecho de tener apatía. En este caso, si el niño no se integra, el resto de compañeros lo apartan. Como se siente apartado y está cansado, no puede correr como los demás, esto deriva en una marginación llegando a un déficit de atención.
Una de las razones más importantes por las que el niño tiene bajo el sistema inmunitario, es el factor nutricional. Hoy en día la alimentación no es buena, hay un exceso de azúcares en los alimentos de adultos y niños, que producen una bajada del sistema inmune. Hoy en día se ingiere demasiado azúcar, además no se tiene una dieta equilibrada, ni en el colegio ni en la casa, debido a que en ella escasean las legumbres, frutas, verdura y pescado.
Algunos casos de mal comportamiento también se deben a que los niños tienen el sistema inmune deprimido, la mala nutrición o asimilación de nutrientes les da lugar a una rabia interna, inquietud y esa inquietud a una agresividad. No obstante, el mal comportamiento puede ser ambiental o porque realmente tenga un problema de impulsividad y eso le lleve a que ese niño esté mal, nervioso. La biorresonancia es una maravilla para este caso, cuanto más pequeños sean los afectados mejor, debido a que si estas alteraciones no se tratan pueden llegar a ser crónicas.
Por otro lado, existe un hemisferio del cerebro más propenso a las letras y otro a las ciencias, y a veces los mismos están descompensados. La Biorresonancia tiene un programa para el superaprendizaje, a través del que se puede aumentar la capacidad de memoria, potencia la capacidad de analítica, del aprendizaje de las lenguas, de las ciencias, equilibra los hemisferios y potencia las capacidades de la motivación del estudio y la comprensión. Se calcula que aumenta la capacidad, a nivel individual, de aprendizaje hasta un 300%. También ayuda a saber comunicar lo que se estudia en el ámbito oral y escrito, esto es vital porque hay niños o adolescentes que estudian y el examen no les sale bien porque no saben condensar, no tienen capacidad analítica.
La biorresonancia Scio es una herramienta de trabajo para realizar un escáner de valoración y terapia al paciente en el ámbito psíquico, físico y emocional, desde el punto de vista bioenergético. Como herramienta de trabajo con 500 programas y 72 terapias diferentes, le puede servir a un médico de cualquier especialidad y de cualquier tendencia, puede ser utilizada por una persona que defienda la medicina tradicional o la alternativa, porque en definitiva, es una herramienta para la salud.

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